2 de febrero de 2009

Doctor, doctor.

Cada vez que me preguntaban por mi futuro profesional respondía lo mismo: “Yo de mayor quiero ser doctora”. Ni artista, ni astronauta, ni payasa. Doctora con bata blanca y pendientes de perlas finas.
La mejor mamá no podía ser profesora, no. Tenía que ser lo más de lo más. Salvavidas. Mis hijos antes de nacer ya iban a estar orgullosos de mí y yo me iba a encargar personalmente de ello.
Pues bien, hasta que llegara el momento de tener pareja, plantearme el tener hijos, que éstos nacieran y tuvieran capacidad suficiente para reconocer mi éxito alguien tendría que estar orgullosa de mí. Y le tocó a mi madre. Me propuse agradarla en todo. Fui la mejor hija, la mejor persona, la mejor estudiante y con la mejor profesión que yo consideraba en ese momento. Estudié y estudié aún sin ganas por llegar a esa meta pero algo o alguien se interpuso en mi camino. No sé exactamente cómo ni cuándo fue pero cambié. Y gracias. Empecé pasito a pasito a reconducir mi vida, pero esta vez sin intentar agradar a nadie.

Si las cosas van bien acabaré enfermería. Cuando empecé aún pensaba que iba a ser una frustración el tener que compartir mi vida laboral con lo que hacía algún tiempo había sido mi sueño. Pero tuve suerte. El destino o mi propia forma de actuación provocaron ese cambio de planes.

Soy feliz con el resultado obtenido y poco a poco consigo agradarme sólo a mi misma y hacer las cosas por voluntad propia. No lo he conseguido del todo pero no pierdo la esperanza.

5 comentarios:

[..La chica triste que te hacía reír..] dijo...

Y pasito a pasito se irá haciendo caminito. De baldosas amarillas.

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Audrey, no te preocupes tanto por el paso por la academia... tengo la teoría de que vamos a la escuela a aprender a ser estúpidos y a la universidad a aprender a ser zánganos. A mi me fui en los dos... pobre de mi.

samoano dijo...

Diego leyendo tu teoria le quitas a cualquiera las ganas de estudiar, no creo que el relato sea tal como lo plasmas ,creo que es la vida la que pone a cada uno en su lugar, pero bien es cierto que hay gente que lo tiene muy claro de siempre y pelea por ello, pero de todos modos para gustos los colores. Un saludo.

Anónimo dijo...

Es raro. Me gustan mucho los horóscopos... Y tu descripción, los datos personales de tu perfil son puramente geminianos. Lo de las alas, el mimetismo... En fin, para que luego digan que los horóscopos son tontería. (Por cierto, compartimos horóscopo. Mola).

Un saludín.

Olga dijo...

Hola, Audrey. Soy Olga, del blog de Cartas. Agradecerte tus palabras, encantada de que volvieras a reencontrarte con tu pasado en las cartas de Keats. Un saludo!!