Y pospongo el tiempo hasta que se vuelve irreversible. Me entretengo con los juegos más absurdos para no hacer frente a la realidad. Debo y no quiero. Cierro los ojos y me repito que ya habrá tiempo para retomarlo. Pero no. Cada vez que se retoma algo, cuesta el doble que la última vez. Pero no escarmiento. Miro a un lado y al otro buscando algo que hacer y todo me parece divertido. Pura y cruel responsabilidad. Sólo te pone en la mesa un primer plato de obligación, y encima sin pan. A palo seco. Y de postre, nada. Nada dulce y con pepitas de colores. Menú insípido.
La responsabilidad viene y se aloja en pensión completa. Y viene para quedarse.
¿Alguien la quiere?
Commuter series I
Hace 6 meses

4 comentarios:
Yo no la quiero,ella quema, pide, apabuya, te exige, te oprime, te hace débil, pero a veces, solo a veces se vuelve ruda y no quiere desaparecer, has de hacerle caso sino se vuelve abrupta como la maleza y no te permite escapar, te encierra en su ser para no ver la luz, con el tan solo proposito de que le hagas un poquito de caso.Un saludo conductora de nubes y sueños.
Aloha.....
La responsabilidad es algo que nadie quiere pero lastimosamente mediante el pasar de los años se adhiere simbióticamente al unísono de la realidad personal. y junto con la monotonía se convierte en la parte mas noir de notre vie…
Que disfrutes el almuerzo?
El tiempo, el tiempo... qué haríamos sin él... qué no... qué se yo. Ese monstruo y nosotros somos sus escamas, cambia de piel y nos quedamos a un lado.
Me encanta este blog!
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