27 de enero de 2009

Sus luces y mis sombras.

Y miro a través de mi ventana esas luces que desaparecen con movimientos uniformes. Unas detrás de las otras, como con prisa por llegar a su destino. Yo, sombra de mi propia luz evito ese movimiento. No quiero moverme. Este lado, esta perspectiva, es mucho más plácida y segura. Me da miedo incluso pensarlo. Y dejo de hacerlo. Para qué.

3 comentarios:

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Qué buen inicio de blogg señorita Audrey. Soyez la Bienvenue.

Emiliakus dijo...

Esa imagen y esa forma de escribir me recuerdan a un nombre que empieza por "C".

"La vie en rose".

Tercera Opinión dijo...

Quizás no se mueven las luces sino el observador, quizás como en un tren, quizás como en un coche, quizás sea que nos movemos demasiado.

Buen texto.

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